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Acero inoxidable

Durabilidad y belleza

El acero inoxidable es un material que está presente en multitud de objetos y superficies de uso cotidiano. Es el material estrella, por ejemplo, para cuberterías y en baterías de cocina, pero también es habitual encontrarlo en ascensores, barandillas o tiradores de puerta, por ejemplo. Aunque es un metal bastante resistente al uso, debemos de observar ciertos aspectos a la hora de su limpieza, con el objetivo de que su acabado y durabilidad se mantengan.

Para empezar, debemos de saber que el acero inoxidable es un metal “creado”, es decir, es una aleación de acero de carbono y cromo, completada con otros metales como níquel, molibdeno o incluso titanio. De aquí que no todos los aceros inoxidables sean iguales y que algunos aguanten mejor la corrosión que otros.

El acero inoxidable, además de su condición resistente, confiere una sensación agradable a la vista y de entorno higiénico, siempre y cuando esté bien cuidado. Por lo general, si la superficie no está muy expuesta, es suficiente limpiarla cuando ésta se encuentre sucia. Sin embargo, si es de uso frecuente, es recomendable limpiarla incluso a diario.

Limpieza acero Limpiezas Ayala
Photo by Russ Ward on Unsplash

Forma de limpiarlo

Es recomendable limpiar el acero con productos específicos para este material (desde Limpiezas Ayala, es la opción que utilizamos). Si no se dispone de este tipo de productos, se podría hacer mediante un lavado (preferiblemente con agua caliente) con jabón o detergente neutros. Quedan totalmente descartados los detergentes en polvo, los limpiadores de plata o la lejía y demás derivados clorados.

Aparte del producto, es fundamental la forma en la que se aplica sobre el acero: utilizaremos una bayeta de microfibra o una esponja suave, realizando el movimiento de lavado de forma paralela a la dirección del satinado de la superficie, para evitar el rayado. Por último, es recomendable secar la superficie recién limpia.

 

Dejando huella

Gran parte de nuestros clientes son comunidades de vecinos, por lo que las puertas y botoneras de los ascensores y las barandillas de acero inoxidable forman parte de nuestro día a día como empresa de limpieza. Estas superficies están altamente expuestas al uso, siendo las manchas más normales, de entre las que nos encontramos, las huellas digitales.

Como hemos comentado, utilizamos productos específicos, pero es posible eliminar estas manchas con jabón neutro y agua caliente, o algún disolvente orgánico, como la acetona. Si se realiza un mantenimiento correcto y se realiza este tipo de limpieza específica, este material dará su mejor cara durante mucho tiempo.

La fregona

La revolución de lo cotidiano

La fregona. Limpiezas Ayala

Es curioso que elementos tan cotidianos como un clip, la cremallera o la fregona parezcan que han estado en nuestras vidas desde siempre…y no es así. En esta entrada nos gustaría hablar de la fregona: la revolución que mejoró las condiciones de limpieza a mediados del siglo XX (sí, sí, hace “dos días”).

Hasta este momento, la limpieza de los suelos se realizaba de rodillas y frotando con paños o cepillos, trabajo este nada gratificante ni digno que, en la mayoría (por no decir la totalidad) recaía en las mujeres.

El padre de esta invención fue Manuel Jalón (1925-2011), un ingeniero aeronáutico, que sirvió en el Ejército del Aire. La inspiración para crear este artilugio le vino durante su visita a la base aérea de Chanute (Illinois), a donde fue para formarse en el manejo de los cazas que España compró al gobierno americano. En esta base, observó que para eliminar las manchas de aceite del suelo de los hangares empleaban un palo de madera terminado en unas tiras de algodón, el cual mojaban y escurrían en un cubo metálico dotado de rodillos.

Un diseño y mucho esfuerzo

Esta idea fue se fue tomando forma tras una conversación con un amigo suyo. En esa charla, y daba la inquietud de Jalón por crear piezas para aviones que pudiera vender al Ejército español, se dio cuenta de que sería más rentable y, además, mejoraría la vida de más personas, si inventara algo de uso cotidiano. Con ese planteamiento surgido de forma casual, recordó lo visto en Illinois.

No fue un camino fácil, pues debía de perfeccionar y adaptar el modelo americano, tanto el palo como el balde, para que fuera empleable en el día a día de un hogar. Fue en 1957 cuando salió al mercado español este invento, ofertado en tres versiones diferentes, según el tamaño del balde. Este diseño aún tuvo que sufrir varias modificaciones para hacerlo más ligero y útil, así como para que las tiras de algodón con las que se limpiaba fueran más resistentes al uso.

Manuel Jalón patentó el 1957 estos primeros modelos, siendo ya en 1964 cuando registró el diseño definitivo, fruto de pruebas y estudios posteriores respecto a los primeros modelos. De forma paralela a la investigación, se realizaban las campañas de publicidad para ir dando a conocer el invento. De esta manera, y no sin esfuerzos ni mejoras de diseño, se empezó a comercializar los primeros modelos de baldes y palos bajo la marca “Manufacturas RODEX”.

Con el tiempo, este aparato se generalizó a nivel social, lo que hizo despegar la producción de la fregona, sustentado, fundamentalmente, por la incursión del plástico en los procesos productivos del cubo. Tanto fue su popularidad que en 1974 la Real Academia Española aceptó esa palabra (fregona) como sinónimo de “aparato lavasuelos”, que era el término con el que se denominaba oficialmente a este gran invento.

FCC Business: el lado más solidario del fútbol

Desde hace algo más de un mes, Limpiezas Ayala es miembro del FCC Business, un grupo de empresas de Cartagena que, unidas bajo la iniciativa del FC Cartagena, pretende ser más que fútbol. Uno de los pilares fundamentales de este club es la solidaridad, la lucha por las desigualdades y la cohesión social, y para ello promueve acciones de apoyo concretas a aquellos micro proyectos en los sectores de la sociedad cartagenera que más lo necesitan.

Una muestra de estas acciones es la que protagonizó, junto a Caritas, el presidente del FC Cartagena, Paco Belmonte, quien acompañó a los voluntarios de la Asociación a una salida nocturna el pasado 26 de diciembre. FCC | Business aportó para esta salida 100 litros de leche entera, 10 botes de cacao soluble y 10 de café soluble descafeinado, bolistas de azúcar moreno, 10 paquetes de galletas, vasos reciclados, mantas tanto de cama, como térmicas, además de 2 termos nuevos de 5 litros para que pudieran usarlos en sus próximas salidas. Además, el equipo femenino del FC Cartagena, también quiso ayudar, donando para el comedor social de Cáritas, parte de los alimentos que tenían preparados para celebrar su fiesta de navidad.

Como miembros de este Club nos sentimos orgullosos de poder aportar nuestro granito de arena a este gran y bello proyecto. Desde aquí, gracias por la iniciativa.

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